UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA

DEL CHOCÓ

Recursos Didácticos

       



Biografía

Edgar Moreno

No es común que un prometedor defensor central de fútbol se convierta en uno de los mejores basquetbolistas de Colombia, pero eso fue lo que le sucedió al chocoano Édgar Moreno, el mejor armador del país, quien busca llegar lo más lejos posible en un deporte que le falta reconocimiento en el país.

Su historia se remonta a las calles ochenteras de Quibdó, cuando el pequeño Édgar crecía más rápido que sus amigos y corría feliz y tranquilo por el vecindario. Nació el 30 de agosto de 1981 en un hogar conformado por una maestra llamada Amada Asprilla y su padre Franklin Moreno, empleado de una empresa eléctrica y quien siempre le dio lo que el niño y sus dos hermanas necesitaban.

"Fue una infancia muy linda. Eran las épocas en la que todo era tranquilo y todo el tiempo andábamos jugando. Todos se conocían y hasta uno podía almorzar tranquilo donde los vecinos, se compartía mucho", afirma Moreno, el número 4 de Búcaros de Santander que se formó en Estados Unidos y que regresó con la ilusión de ayudar al baloncesto nacional.



Pero antes de su travesía Moreno se constituía como uno de los defensores centrales con más proyección del fútbol chocoano. Su altura y su habilidad con los pies ocultaban su sagacidad con las manos, inculcada por su mamá, doña Amada, basquetbolista consagrada en su tierra que de a poco le enseñó lanzamientos, a driblar y uno que otro secreto.

Pero sus amigos futboleros se resistían a que dejara las canchas de tierra y aprovechando su habilidad le ubicaron un nuevo puesto en la cancha: arquero. Querían encontrar al nuevo Óscar Córdoba y fracasaron en su intento porque el pequeño Édgar, ya no tan pequeño, seguía ganando destreza, tanta que hizo parte de todos los quintetos chocoanos.

"Jugué en mini, prejuvenil, juvenil, etc. Casi todos los equipos que sacaban en una época donde se le apostó de manera muy fuerte al deporte. Viajamos con los seleccionados buscando mejorar el nivel, tenía 14 años y, poco a poco, me enamoraba más de este deporte y me motivaba para salir adelante", dice el ex futbolista que inició como alero porque jugadores más bajos hacían bien su trabajo como armadores.

Paren al Moreno

Se graduó del colegio y ya era hora de dejar Quibdó. Ya se hablaba de él en toda Colombia y por ello la Universidad de Manizales le dio una beca con el compromiso de que jugara para Sabios de Caldas, en ese momento tenía 18 años y ya era más que una promesa. Lo acogió el entrenador Guillermo Moreno y dio el salto a las concentraciones, los viajes y los triunfos.

En 2000 fue su debut con Sabios y su desempeño le permitió ser el Novato del Año; en la temporada siguiente alzó el trofeo de campeón, y el título de Mejor Jugador Nacional se convirtió en suficiente razón para seguir dando pasos y buscar nuevas oportunidades; sus jugadas y cestas eran suficiente garantía.

"Un ex jugador vallecaucano me ayudó, el gordo Pedro Ocoró me dijo que había la posibilidad de mandar videos a Junior College en Estados Unidos. Se mandaron varios y algunas mostraron su interés, de esa manera llegué a Jacksonville, Texas, un colegio cuyo equipo de baloncesto estaba ranqueado como el tercero mejor de Estados Unidos", recuerda Édgar, cuyos ídolos son Michael Jordan y Koby Bryant, en Estados Unidos; John Giraldo y Álvaro Teherán, en Colombia; y Elkin Valencia y Abimael Palacios, en su natal Chocó.

El deseo de superación le permitió al colombiano vencer las dificultades. El cambio de cultura, alimentación, el desconocimiento del idioma y el miedo eran circunstancias complejas que lo impulsaron a mostrar sus condiciones. Dos años de grandes juegos, posicionado como armador le abrieron las puertas de otras universidades que lo querían en sus filas, de esa manera llegó a la Universidad de Texas, en Austin.

"Los entrenamientos eran muy agresivos y muy físicos, había cuatro días a la semana trabajo con pesas y eso exige mucho. Allá el flojo no llega y debuté como titular promediando 28 minutos por juego, iba todo muy bien pero me lesioné en el pie, pasé a jugar 12 minutos y el que me reemplazó le fue muy gbien, allí decidí cambiar de universidad", explica con nostalgia Moreno quien escogió la Universidad de El Paso para seguir con su carrera deportiva.

Las reglas en Estados Unidos son claras, por ello el cambio de universidad le obligaba a durar una temporada sin jugar, tiempo que se dedicó a recuperarse de la lesión y buscar de nuevo el nivel que lo llevó a cumplir 40 minutos por partido en su nuevo equipo, convirtiéndose en referente y en el ídolo

Su regreso


Además de formarse como basquetbolista Édgar se graduó como sociólogo con énfasis en estudios afroamericanos, y llegaba la hora de decidir su futuro. El paso a la NBA era complejo y las oportunidades para estar en otros países no lo convencían, por ello aceptó la invitación de Carlos Parra, presidente de Búcaros de Santander, para jugar en la Copa Invitacional Saludcoop con la ilusión de salir campeón.

"Regresé porque quería ver cómo habían avanzado las cosas acá y veo que hay mucho talento, aunque en cierta medida desaprovechado. Desafortunadamente no hemos podido ser más competitivos por falta de apoyo, pero esto es el inicio de muchas cosas. Nadie puede dedicarse completamente al baloncesto cuando solo hay competencia por tres meses, por ello hay que escoger si ser deportista y buscar la oportunidad o trabajar en otra cosa", plantea Moreno quien dice que a nivel de selección Colombia lucha por un cuarto puesto detrás de Argentina, Brasil y Venezuela.

Édgar Moreno quiere triunfar y quiere darle un mejor nivel al baloncesto nacional con su aporte. Sueña con emular la carrera de sus ídolos y de poder vivir de su juego y que sus compatriotas con talento también lo hagan. Por ahora buscará otro título en Colombia y esperará la oportunidad para conseguir la cesta que lo lleve a la gloria, esa que le permita ser protagonista en una historia que apenas se está escribiendo.

(Fuente: http://extroversia.universia.net.co/html/deportes/personajesExp.jsp?actualConsecutivo=19)