UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA

DEL CHOCÓ

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Biografía

César Conto Ferrer

César Conto nació en Neguá, Municipio de Quibdó, el 18 de enero de 1836, en el hogar formado por Nicomedes Conto y Marciana Ferrer, ambos chocoanos. Cuando el niño contaba apenas cinco años, en 1841, los conjurados incendian la casa de sus padres, razón por la cual se refugian en Nóvita, y posteriormente fijan su residencia en Cali. Aquí, en el Colegio Santa Librada comienza sus estudios; luego pasó a Bogotá y los concluyó en El Rosario. Recibió el grado de Doctor en Jurisprudencia, después de un brillante examen. Ya con el título, se trasladó en 1857 a Cali, en donde se hallaba establecida su familia, y en aquel lugar, lo mismo que en Palmira, desempeñó el destino de juez. Durante la revolución del año 1860 tomó las armas en favor de la causa liberal. Después, desempeñó los empleos de Magistrado del Tribunal de Occidente, en el Cauca, y Fiscal del Estado del mismo nombre. En seguida fue elegido Diputado a la Legislatura Seccional, que se reunió en 1863, y lo designó Presidente de la Cámara, lo propio que en 1869. Más tarde fue Representante al Congreso, para cuyo cargo fue reelegido consecutivamente durante seis años. En los intervalos de las sesiones desempeñó las Secretarias de Hacienda y Gobierno del Estado del Cauca, de 1864 a 1867.

Participó como militar aguerrido en las revoluciones y contiendas de 1860, 1876 y 1877. De sus atributos guerreros se recuerdan el valor y la estrategia que desplegó en los terribles combates de Los Cristales (abril de 1862) y Los Chancos (agosto de 1876). A raíz de la desgraciada acción de Los Cristales. Conto cayó prisionero de las huestes de don Julio Arboleda. De aquel entonces data esta anécdota en la que apreciamos el arrojo, la altivez de carácter y la fina inteligencia del infortunado prisionero.

Cierto día, Arboleda acudió a la cárcel de Cali, y a la vista de los liberales recitó la conocida oración que Virgilio pone en boca de Eneas cuando el sitio de Troya: "No hay más salud para el vencido que una, y es no esperar del vencedor ninguna" (Ultima salus victis nulam sperare salutem). A la velocidad del rayo, Conto le completó la estrofa: "Mas ay del vencedor tirano y cruel, sí el vencido se escapa y da con él". Agrega el biógrafo que Arboleda miró hacia el lado de donde partió la voz y "pudo observar que la había lanzado un joven alto, enjuto, de color cetrino y de un bigotito que adornaba su faz interesante y varonil. Lo miró con altanería de pies a cabeza, guardó silencio y se retiro

En 1871 el general Eustorgio Salgar le llamó a formar parte de su ministerio, encargándole el desempeño de la Secretaría del lesoro y Crédito Nacional. En abril de 1873 se posesionó de una de las magistraturas de la Corte Suprema, en virtud de elección hecha por las asambleas de los Estados.

En el orden político fue, además, Presidente del Cauca (1875-1877), Cónsul General en Londres, Representante de Colombia en el Congreso Postal de Lisboa, General de la República y uno de los jefes más destacados del Liberalismo.

Además de un fogoso tribuno, Conto gozó fama de gran improvisador y fue un consagrado filólogo, un versado traductor y poeta. Es el autor de estas obras: Apuntaciones sobre la Lengua Inglesa (elogiada por R.J. Cuervo); Curso completo de la Lengua Italiana; Versos (Londres, 1884) y Diccionario Ortográfico de apellidos y nombres propios de personas (Londres, 1885) en colaboración del eminente gramático Emiliano Isaza. Las páginas de El Liberal nos muestran no solamente al editorialista que endilga su pluma contra Núñez, sino al polemista que se enfrenta a don Miguel Antonio Caro sobre temas gramaticales.

Su producción poética es copiosa. Se abrieron camino en los medios populares, entre muchas, "A un retrato", "La Estampa de la Herejía" 'La Ausencia", "La Pereza", y su soneto "El Vacío del Placer", en que se advierte cierto escepticismo con visos filosóficos, especialmente en las estrofas siguientes:

¡Vano es que el alma en loco desvarío sueñe anegarse en un deleite eterno:

por cada paraíso hay un infierno, tras de cada placer está el vacío!

¡Gozar para aburrirse! ¡Qué tarea! en realidad la vida es un presente de gran valor; pero... ¡maldita sea!

  Entre los diversos periódicos de que fue redactor "El Caucano" y "La Revolución", de Cali; "El Cauca" (1865), "El Programa Liberal", de Popayán y "El Liberal", de Bogotá, cuya publicación en época en que la prensa no gozaba de garantías, le ocasionó muchos sinsabores y se vio obligado a expatriarse.

César Conto, proscrito y perseguido, viajó a Guatemala y aquí acabó el resto de su agitada existencia con altivez y dignidad; dedicado a la cátedra, actividad en la que sobresalió por sus excepcionales conocimientos, a tal punto, que "lo mismo exponía una lección de historia que otra de francés o inglés, o disertaba sobre ciencias jurídicas, políticas y sociales". Conto murió en el destierro, el 2 de julio de 1891. Sólo en 1924 sus restos mortales fueron repatriados y traídos a Quibdó.

El gran José Maria Vargas Vila exaltó a nivel internacional la figura de César Conto en su libro "Los Divinos y Los Humanos", donde dice: "entre dos filas de soldados, enfermo, cuasi moribundo, después de una larga prisión, fue arrojado de la patria el escritor ilustre; que no tenía más crimen que su grandeza y su victoria... César Conto fue a morir a Guatemala "...mejor se duerme en tierra extraña pero libre, que en la propia siendo esclavo".

(Tomado y adaptado del libro "GRANDES DEL CHOCÓ", del Pbro. Efraín Gaitán Orjuela, publicado en 1995)